Consejos para viajar con un pase Interrail

El primer consejo, obviamente, es que hagas lo que te dé la gana porque es TU viaje y lo vas a recordar toda la vida como uno de los mejores viajes que has hecho. Yo he tenido la oportunidad de viajar cuatro veces con el billete de Interrail y todavía recuerdo cada viaje como una de las mejores experiencias de mi vida.

La primera vez nos tocó a mi amigo Chape y a mí en un sorteo. Visitamos Suiza, Dinamarca y todos los países de camino. La segunda vez fui la mitad solo y la otra mitad acompañado, al este y sur de Europa. La tercera vez visité  San Petersburgo en avión (iba a un congreso) y desde allí volví en tren. Por último, recorrí los Balcanes hasta Turquía. Si quieres hacer este último viaje, te recomendaría que lo hicieras en autobús tanto por comodidad como por precio.

Un servidor de ustedes con mochila media en Avignon.
Un servidor de ustedes con mochila media en Avignon.

Dicho esto, voy a dar algún consejo que a mí me hubiera gustado recibir antes del primer viaje (aceptar un consejo con 18 años, ja):

  • Equipaje: Creo que esto es lo más importante. En mi primer viaje llevé una mochila gigante llena de cosas. En mi último interrail llevé una mochila con dos mudas y unos pantalones medio rotos para tirar a mitad del viaje cuando se rompieran del todo. Lavar la ropa en un albergue o en una estación no te debería llevar más de 10 minutos y tu espalda te lo agradecerá. Además, se ve recompensado cuando otros interraileros te miran con envidia porque hueles igual que ellos y vas con la cuarta parte de peso o menos.

    Con mochila pequeña en Sarajevo.
    Con mochila pequeña en Sarajevo.
  • Compañía: Claro está que depende del viaje que quieras hacer. Viajar cansa, sobre todo si se hace el bruto modo Interrail. Y el cansancio es muy amigo de las discusiones. Si a esto le sumas 24 horas de compañía durante  un mes, pues eso. Ten cuidado, sé condescendiente y si sois muchos, déjate llevar.
  • Actitud: Las primeras veces que se viaja suele haber dos actitudes típicas: La actitud A también llamada “comoenEspiñaenlingunlao” y la actitud B, también llamada “nosllevanañosdeventaja”. Sobre la actitud A, no haré comentarios porque estoy seguro de que se te pasará. Sobre la B, no hay nada más divertido y desconcertante en este mundo que escuchar a un finlandés criticar la educación de su país y la complejidad de sus enlaces de tren. Es decir, que seas crítico y veas las cosas buenas, malas y que distingas esto último de las sencillamente distintas.
  • Idioma: Este consejo no lo apliqué en su tiempo pero ahora sí lo hago cada vez que viajo. Aprende las 10 o 15 palabras más típicas de cada idioma y alguna tontería. Conectarás mucho más fácilmente con los nativos y habrá más probabilidad de que sean amables contigo. Y te servirá para toda la vida, ¿o acaso crees que no vas a volver a hablar nunca con un eslovaco? Ya claro, pero yo tengo mala memoria, me dirás, es que soy de ciencias, etc. ¡Usa fichas! Es un entretenimiento útil los días previos a tu viaje o en los trenes. Yo personalmente utilizo Anki, es un programa de ordenador o de móvil, gratis para Android, caro para Iphone, similar al concepto de las fichas pero con un algoritmo de repetición que te muestra la ficha justo cuando la vas a olvidar.
  • Hablar y preguntar a la gente: Aunque seas tímido, es muy gratificante hablar con la gente. Pregunta dónde están los lugares, no lo mires en el móvil. La mayoría de la gente estará encantada de ayudarte y puede ser que te den conversación o incluso que te inviten a algo (¡me ha pasado!).
  • Planificar o no: Esto depende del tipo de viaje que quieras hacer. Yo nunca planifiqué nada y aunque tuviera una idea general de qué quería hacer, no sabía dónde iba a dormir el día siguiente. Creo que es la sensación de libertad más grande que he tenido en mi vida. Hay personas que por su forma de ser prefieren tenerlo todo reservado y planeado. Ahora esto es muy fácil con internet, pero no desesperes si el tren se retrasa, la conexión es distinta a como creías, etc. ¡Siempre hay solución para todo!

    En Sofía, Bulgaria
    En Sofía, Bulgaria
  • Comida: Uno de los errores típicos es llevarse de casa latas de atún, jamón, queso, etc. Aunque el olor a jamón en la ropa a mí me parece maravilloso, quizás al señor alemán que tengas al lado no le parezca tan sublime. Si no quieres gastarte dinero en restaurantes, compra la comida en el supermercado local. Incluso la mortadela mala y el salchichón, por ya no hablar del pan, tiene sabor distinto en cada país. De todas formas, si tu presupuesto te permite comer un día en un restaurante después de haber estado comiendo mortadela y desayuno del albergue durante semana y media, créeme que lo recordarás. Por supuesto, asegúrate de que el restaurante merezca la pena preguntando a algún humano local.
  • Dormir: Creo que cada cual tiene su límite. En mi último viaje, la media fue dormir uno de cada tres días en albergue. El resto se puede intercalar entre estaciones (la sensación del guardia despertándote a patadas merece la pena experimentarla), parques (en Finlandia me despertó un ciervo o animal similar) o en trenes nocturnos.

No sé si esto te ha ayudado, supongo que no. ¡Es tu viaje! No dejes que viajeros nostálgicos te digan lo que tienes que hacer y por supuesto, ¡pásalo bien!

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